Los dioses de Éfeso no se acababan en Artemisa: la ciudad veneraba también a Hestia, Hermes, Heracles, Dioniso, Serapis, Zeus y a sus propios emperadores. Hoy se les sigue la pista en doce puntos, entre relieves, estatuas, frescos y templos, del yacimiento al museo de Selçuk, y siete de ellos están en el camino de bajada que hace cualquier visita.
A la Artemisa de Éfeso, la dueña de la ciudad, le dedicamos una entrada propia. Aquí van los demás, en el orden en que aparecen bajando desde la puerta alta, con lo que se ve de cada uno y lo que es copia.
Los doce dioses de Éfeso, en corto
- Hestia
- Pritaneo, en la parte alta del yacimiento
- El emperador divinizado
- Templo de Domiciano; la cabeza colosal, en el museo
- Nike
- Relieve junto a la plaza de Domiciano
- Hermes
- Pedestal al principio de la calle de los Curetes
- Heracles
- Los dos pilares de la puerta de Heracles
- Dioniso
- Fuente de Trajano; sus estatuas, en el museo
- Tique
- Clave del arco del templo de Adriano (copia)
- Medusa
- Tímpano del templo de Adriano (copia)
- Las Musas y Apolo
- Frescos de las Casas de la Ladera
- Serapis
- Serapeion, detrás del ágora comercial
- Zeus
- Olimpeion, junto a la iglesia de María
- Eros
- Bronce del museo de Selçuk
¿Qué dioses se adoraban en Éfeso además de Artemisa?
Además de Artemisa, en Éfeso se adoraba a Hestia, cuyo fuego ardía en el Pritaneo, a Zeus, Dioniso, Hermes, Apolo y las Musas, al héroe Heracles, al egipcio Serapis y a los emperadores romanos, que tenían templo propio. Nike, Tique y Medusa aparecen en relieves por toda la ciudad.
Los dioses de Éfeso en la parte alta: del Pritaneo a la puerta de Heracles
Se entra por la puerta alta y desde ahí todo es cuesta abajo. Los cinco primeros caben en el primer tramo, antes de que la calle empiece a bajar de verdad.
1. Hestia y el fuego que no podía apagarse
En el Pritaneo, el ayuntamiento de la ciudad, ardía el hogar de Hestia, la diosa del fuego doméstico. La idea era sencilla: mientras la llama siguiera encendida, la ciudad seguía viva. La cuidaban los magistrados de turno y los Curetes, un colegio de sacerdotes ligado a Artemisa, cuyas listas de nombres se grabaron en las columnas del edificio.

Hoy se ven las columnas dóricas vueltas a levantar. Y un dato que enlaza con el final de la visita: aquí aparecieron en 1956 las dos Artemisas que hoy guarda el museo.
2. El emperador como dios, en el templo de Domiciano
Junto a la plaza de Domiciano quedan las bóvedas de la gran terraza del templo que Éfeso dedicó al emperador hacia el año 89 o 90. Fue su primer templo del culto imperial, y con él la ciudad se ganó el título de neokoros, guardiana del templo. Cuando Domiciano murió asesinado en el 96, su memoria se borró y el templo pasó a la familia imperial. De la estatua colosal quedan la cabeza y un antebrazo, en el museo. Durante décadas se dijo que era Domiciano; hoy casi todos los especialistas la atribuyen a su hermano Tito.
3. Nike, la victoria que coronaba una puerta
El relieve más fotografiado de Éfeso es el de la foto de arriba, entre la plaza de Domiciano y la puerta de Heracles. Nike, la victoria alada, lleva una corona en una mano y una rama de palma en la otra. Es de los siglos I o II y ocupaba el centro del arco que remataba la puerta de Heracles. Entre las diez y la una, cuando llegan los grupos de los cruceros, hay que esperar turno para la foto.
4. Hermes y el carnero
Al principio de la calle de los Curetes, al borde del pavimento, hay un pedestal junto al que casi todo el mundo pasa sin mirar. En una cara, Hermes sujeta un carnero por el cuerno con una mano y el caduceo con la otra. En otra cara vuelve el caduceo, con sus dos serpientes enroscadas. Era el dios de los caminos, los mensajeros y el comercio.

5. Heracles con la piel del león

Dos pilares estrechan la calle en la puerta de Heracles, y en cada uno aparece el héroe envuelto en la piel del león de Nemea. Los relieves son del siglo II, pero la puerta se montó siglos después con piezas reaprovechadas, y el paso que dejaba era tan estrecho que la calle quedó cerrada a los carros. Heracles tenía además fama de espantar males: Filóstrato cuenta que, tras una peste, los efesios le levantaron una estatua como «el que aleja el mal» en el Gran Teatro.
Calle de los Curetes abajo: Dioniso, Tique, Medusa y las Musas
6. Dioniso, en la fuente de Trajano
La fuente de Trajano, de hacia el año 104, tenía una estatua colosal del emperador en el centro y, alrededor, Dioniso, un sátiro recostado y Afrodita. Las estatuas están hoy en el museo; en la calle queda la fachada reconstruida.
Dioniso pesaba aquí más de lo que parece. Cuando Marco Antonio entró en Éfeso en el 41 a. C., según cuenta Plutarco en su vida de Antonio, las mujeres salieron vestidas de bacantes y la ciudad lo aclamó como un nuevo Dioniso.
7. Tique, en la clave del arco
El templo de Adriano, del siglo II, es pequeño y tiene dos rostros famosos. El primero está en la clave del arco de la fachada: Tique, la Fortuna que cuidaba de la suerte de Éfeso, con una corona en forma de muralla.
8. Medusa, sobre la puerta
El segundo está en el tímpano, sobre la puerta: una figura femenina entre hojas de acanto, con los brazos abiertos, que casi todos identifican con Medusa. Aquí no es el monstruo que petrifica, sino un amuleto que protege la entrada.

Tique y Medusa son copias. Los originales, con los cuatro frisos del pórtico, están en el museo; uno de esos frisos muestra a las amazonas huyendo de Dioniso.
9. Las Musas y Apolo, en las Casas de la Ladera
Enfrente del templo de Adriano están las Casas de la Ladera, con taquilla propia. En la vivienda número 3 hay una sala pintada con las nueve Musas, Apolo y la poetisa Safo. No era la única: la sala de las Musas se puso de moda en el barrio, y algunas figuras llevan el nombre escrito en griego, como la Clío de la foto. En la vivienda 2, un mosaico de vidrio muestra a Dioniso y Ariadna entre parras y pavos reales.

Apolo tenía en Éfeso un argumento local. En el año 22, los embajadores de la ciudad defendieron ante el Senado romano que él y Artemisa no nacieron en Delos, sino en el bosque de Ortigia, en territorio efesio; lo recoge Tácito en los Anales. Casi todo el mundo pasa de largo por estas casas, y por eso las incluimos en la excursión de Éfeso con las Casas de la Ladera.
La parte baja: Serapis y Zeus, los dos que casi nadie ve
10. Serapis, el dios egipcio
Detrás del ágora comercial, fuera del camino principal, se levanta el templo que se atribuye a Serapis, el dios greco-egipcio de Alejandría. Es del siglo II y su pórtico descansaba en columnas monolíticas de granito de metro y medio de grosor. Siglos más tarde se convirtió en iglesia. Una advertencia honesta: la investigación austríaca reciente duda de que fuera de Serapis. Casi ningún grupo llega hasta aquí; si le interesa, pídalo al empezar.
11. Zeus, el templo que no se ve
El gran santuario del Olimpeion, junto al antiguo puerto, se dedicó a Adriano, al que se llamaba Olímpico, como a Zeus, y le dio a Éfeso su segundo título de neokoros. Apenas se ha excavado, y los especialistas discuten si llegó a ser de Zeus o solo del emperador. Lo que sí se pisa es su pórtico sur: dentro se construyó la iglesia de María, donde se reunió el concilio de Éfeso del 431.
Zeus sale incluso en la Biblia. En Hechos 19:35, el escribano llama a Éfeso guardiana del templo «de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter», como contamos en Éfeso en la Biblia.
En el museo de Selçuk: Eros y las piezas que bajaron de la calle
12. Eros sobre un delfín
El último está en el Museo Arqueológico de Éfeso: un bronce pequeño de Eros montado en un delfín, del siglo II, que formaba parte de una fuente.

En la misma visita se ven la cabeza colosal del templo imperial, los originales del templo de Adriano, los dioses de la fuente de Trajano y, al final, las dos Artemisas, cuyo enigma contamos en la Artemisa de Éfeso.
Tres ideas que circulan y conviene matizar
- «La marca deportiva copió la curva de esta Nike.» El logotipo lo dibujó Carolyn Davidson en 1971, y nada lo relaciona con este relieve. Comparten el nombre de la diosa, no la piedra.
- «El pedestal de Hermes señalaba un hospital.» El caduceo de dos serpientes es el bastón de Hermes. Se confunde con la vara de Asclepio, que lleva una sola serpiente, y esa confusión es muy posterior. Nadie sabe para qué servía el pedestal.
- «Lo que se ve en la calle es original.» En el templo de Adriano, no: los originales están a tres kilómetros, en Selçuk.
Cómo ver los doce en un día
Siete se ven en el recorrido normal de la ciudad antigua de Éfeso, cuesta abajo desde la puerta alta. Las Musas piden la entrada aparte de las Casas de la Ladera; Serapis y Zeus, un desvío al final; Eros, la cabeza colosal y los originales, el museo. La excursión de día completo junta ciudad, casas y museo en una sola jornada.
Como agencia con licencia compramos las entradas por adelantado: el acceso prioritario va incluido sin suplemento y no se hace cola de taquilla. Cada entrada se paga a la tarifa oficial del Ministerio, sin recargo, como detalla nuestra guía de precios.
Nuestro consejo: lleve esta lista en el móvil y pida al guía que se pare en el pedestal de Hermes. Está al borde de la calle, y si nadie avisa se pasa de largo.
Fuentes y lecturas
- Plutarco, Vida de Antonio, 24 (la entrada de Antonio en Éfeso) — LacusCurtius, Universidad de Chicago
- Tácito, Anales, III.61 (los efesios ante el Senado) — Perseus, Universidad Tufts
- Ephesus — Encyclopaedia Britannica
- Ephesus — Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO (2015)
Escrito por el equipo de guías de Gezginol en Kuşadası. Si ve algo que ha cambiado sobre el terreno — un horario, un precio, una obra — díganoslo a info@excursiondeefeso.com y lo corregimos.

