Tres mil años en una llanura que se fue quedando sin mar. Todo lo demás se explica a partir de ahí.
Antes de los griegos
La zona estaba habitada mucho antes de la llegada de los colonos griegos. Hubo un asentamiento en el cerro de Ayasuluk en la Edad del Bronce y hay quien identifica este lugar con Apasa, la capital del reino de Arzawa que aparece en los archivos hititas. Ya entonces se veneraba aquí a una diosa madre, que es el antecedente directo de la Artemisa efesia.
La fundación jonia
Hacia el siglo X a. C. llegaron colonos jonios. La leyenda dice que los guiaba Androclo, hijo del rey de Atenas, y que un oráculo le indicó que fundara la ciudad donde se lo señalaran «un pez y un jabalí». Sucedió: unos pescadores freían pescado, una chispa prendió unos matorrales y salió huyendo un jabalí. Ahí se fundó Éfeso.
Creso y los lidios
En el siglo VI a. C. la ciudad cayó bajo el reino de Lidia. Su rey, Creso —el de la expresión «rico como Creso»— hizo algo inesperado: en lugar de arrasarla, financió la construcción del Templo de Artemisa, el edificio que la convertiría en destino de peregrinación de todo el Mediterráneo.
¿Éfeso es griega o romana?
Las dos cosas, y esa es la respuesta corta a una de las preguntas que más nos hacen. La ciudad la fundaron los griegos y fue griega durante siglos. Pero casi todo lo que se ve hoy en pie es romano, de los siglos I y II d. C., porque fue entonces cuando se reconstruyó a lo grande. Además, la ciudad se mudó de sitio: Lisímaco, general de Alejandro, la trasladó en el siglo III a. C. al valle entre los montes Pion y Coreso, que es donde está el yacimiento actual.
El apogeo romano
Bajo Roma, Éfeso fue capital de la provincia de Asia y una de las mayores ciudades del imperio: se calcula que tuvo unos 250.000 habitantes. Tenía puerto, una biblioteca de doce mil rollos, un teatro para veinticinco mil personas, agua corriente, alcantarillado y alumbrado público en la calle Arcadiana.
El cristianismo
San Pablo pasó aquí unos tres años y escribió desde aquí la primera carta a los Corintios. La tradición sitúa en Éfeso los últimos años de Juan y, con él, los de María. Éfeso es la primera de las siete iglesias del Apocalipsis.
En el año 431 se celebró aquí el tercer concilio ecuménico, en el que la Iglesia proclamó a María «Theotokos», Madre de Dios, en contra de la posición de Nestorio. Fue una de las decisiones doctrinales más importantes de la historia del cristianismo, y se tomó en un edificio que todavía se puede pisar dentro del yacimiento.
Por qué se acabó
No la destruyó ningún ejército. La mató el barro. El río Caístro arrastraba sedimentos que fueron cegando el puerto siglo tras siglo, pese a los dragados. Sin puerto no había comercio; sin comercio no había ciudad. Además, la llanura embarrada trajo malaria.
La población se fue trasladando al cerro de Ayasuluk, alrededor de la Basílica de San Juan. Ese asentamiento se llamó Ayasuluk y hoy es Selçuk. Éfeso nunca murió del todo: cambió de sitio y de nombre.
El redescubrimiento
En 1869, el ingeniero británico John Turtle Wood encontró el emplazamiento del Templo de Artemisa después de seis años excavando. Desde 1895, el Instituto Arqueológico Austríaco excava el yacimiento de forma sistemática, y sigue: hoy está a la vista alrededor del veinte por ciento de la ciudad.
Fue fundada por griegos jonios hacia el siglo X a. C., pero casi todo lo que se ve en pie hoy es romano, de los siglos I y II d. C. La ciudad además cambió de emplazamiento en época helenística.
¿Cuántos habitantes tenía Éfeso?
En su apogeo romano, en torno a 250.000, lo que la situaba entre las mayores ciudades del imperio.
¿Cuándo fue el concilio de Éfeso?
En el año 431. Fue el tercer concilio ecuménico y en él se proclamó a María «Theotokos», Madre de Dios. Se celebró en la iglesia de María, dentro del yacimiento.
¿Por qué se abandonó Éfeso?
Porque el río Caístro cegó su puerto con sedimentos. Sin puerto, la ciudad perdió su razón económica, y la llanura pantanosa trajo además malaria. La población se trasladó al cerro de Ayasuluk, el actual Selçuk.
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