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La única columna en pie del Templo de Artemisa de Éfeso, con una cigüeña en su nido, entre hierba verde y flores amarillas; al fondo, la mezquita de İsa Bey y el castillo de Ayasuluk en la colina

Las maravillas del mundo antiguo en Turquía: el Templo de Artemisa y el Mausoleo de Halicarnaso

Publicado el 19 de octubre de 2026 — 7 minutos de lectura

Las maravillas del mundo antiguo en Turquía son dos: el Templo de Artemisa de Éfeso, junto a la actual Selçuk, y el Mausoleo de Halicarnaso, la tumba del rey Mausolo en la actual Bodrum. Las separan unos 155 kilómetros de carretera, y de ninguna de las dos queda gran cosa en pie: una columna recompuesta en un prado y los cimientos de una tumba.

Lo que sí queda es la historia, y se cuenta mejor con las dos juntas. Las levantaron reyes de la misma costa con unos veinte años de diferencia, trabajó en ellas al menos un mismo escultor, las dos acabaron sirviendo de cantera y las dos tienen piezas en el mismo museo de Londres. Quien pasa una semana en Bodrum duerme al lado de una y puede ver la otra en un día de excursión.

Las dos maravillas, frente a frente

Templo de Artemisa
Éfeso, junto a Selçuk (provincia de Esmirna)
Qué era
El santuario de la diosa protectora de la ciudad
La maravilla
El templo reconstruido tras el incendio del 356 a. C.
Qué queda
Una columna recompuesta, cimientos y bloques sueltos
Mausoleo de Halicarnaso
Bodrum (provincia de Muğla)
Qué era
La tumba de Mausolo, sátrapa de Caria, muerto en el 353 a. C.
Qué queda
El foso de los cimientos, tambores de columna y piezas sueltas
Entre una y otra
Unos 155 km, dos horas y media por carretera

¿Qué maravillas del mundo antiguo había en Turquía?

Había dos: el Templo de Artemisa de Éfeso, cerca de la actual Selçuk, en la provincia de Esmirna, y el Mausoleo de Halicarnaso, la tumba del sátrapa Mausolo en la actual Bodrum. Las otras cinco estaban en Egipto (dos), en Grecia (dos, contando el Coloso de Rodas) y en Babilonia.

El Templo de Artemisa: la maravilla que pagó un rey

Buena parte del primer gran templo de mármol la pagó Creso, el rey de Lidia, hacia mediados del siglo VI a. C. Lo cuenta Heródoto, y lo confirman varias basas de columna que llevan grabada la dedicatoria del propio rey. Aquel edificio ardió en el 356 a. C., el mismo día en que, según Plutarco, nació Alejandro Magno; la historia del incendiario la contamos en quién quemó el Templo de Artemisa.

Los efesios lo reconstruyeron todavía más grande, y ese segundo templo es el que entró en la lista de las Siete Maravillas. Plinio el Viejo habla de 127 columnas y de ciento veinte años de obra. Antípatro de Sidón, el poeta que dejó la lista más antigua que conservamos, escribió que, después de verlo, las otras maravillas le parecieron poca cosa. Dentro estaba la imagen de la diosa, cuyas formas explicamos en qué significa la Artemisa de Éfeso.

Lo saquearon los godos en el 262 y, cuando se apagó el culto, se convirtió en cantera: sus mármoles acabaron en la Basílica de San Juan y en la mezquita de İsa Bey, que se ven desde el prado. El lugar se perdió bajo el barro del río hasta que el británico John Turtle Wood encontró el pavimento el 31 de diciembre de 1869, a unos seis metros de profundidad.

El Mausoleo de Halicarnaso: la tumba que dio nombre a todas las demás

Mausolo gobernaba Caria en nombre del rey de Persia, pero mandaba como un rey, y convirtió Halicarnaso en su capital. Murió en el 353 a. C. Su viuda, Artemisia, que además era su hermana, siguió adelante con la tumba, y murió unos dos años después, antes de verla terminada.

El solar del Mausoleo de Halicarnaso en Bodrum: muros bajos de piedra, bloques sueltos y un tambor de columna en pie sobre la hierba, con dos cubiertas de teja roja y casas blancas detrás
Lo que queda del Mausoleo en el centro de Bodrum: el foso de los cimientos, un tambor de columna y piezas ordenadas bajo cubierta.

Según Plinio, el edificio tenía treinta y seis columnas, encima una pirámide de veinticuatro escalones y, en lo más alto, un carro de cuatro caballos de mármol. En total, 140 pies: algo más de 40 metros. Lo proyectaron los arquitectos Sátiro y Piteo, y cada uno de sus cuatro lados lo esculpió un maestro distinto: Escopas el este, Briaxis el norte, Timoteo el sur y Leocares el oeste. Plinio añade que, muerta la reina, los escultores no dejaron la obra hasta terminarla, porque era también el monumento de su propia fama.

La tumba impresionó tanto que el nombre de su dueño se quedó en el idioma. Cuando hoy decimos «mausoleo» para cualquier gran sepulcro, estamos diciendo «lo de Mausolo».

Escopas, el escultor que trabajó en las dos maravillas

Este es el detalle que une las dos historias, y casi nadie lo cuenta. Plinio escribe que treinta y seis de las columnas del nuevo templo de Éfeso tenían la parte baja esculpida con figuras, y que una de ellas era obra de Escopas. El mismo Escopas que firmó el lado este del Mausoleo.

Las fechas encajan: los dos edificios estaban en obras a mediados del siglo IV a. C., en la misma costa, y los mejores escultores griegos iban de un encargo a otro por esta costa. Hay un segundo hilo. Piteo, uno de los arquitectos del Mausoleo, venía de Priene, y allí proyectó también el templo de Atenea, cuyas columnas siguen en pie en la ruta de Priene, Mileto y Dídima.

Cómo cayeron: los godos, un terremoto y unos caballeros

El final del templo fue humano: saqueo, abandono y siglos de cantera. El del Mausoleo tardó más. Según el Ministerio de Cultura de Turquía, la tumba aguantó unos 1.650 años, hasta que un terremoto la derribó en 1304.

Lo que quedaba en el suelo lo aprovecharon los caballeros de San Juan, que en el siglo XV levantaron el castillo de San Pedro a la entrada del puerto. Usaron el Mausoleo como cantera, y en 1522, con los otomanos encima, desmontaron lo que todavía estaba en pie para reforzar las defensas. Por eso, cuando uno mira el castillo de Bodrum, está mirando también, en parte, la maravilla.

El castillo de San Pedro de Bodrum en su península, con sus torres de piedra, rodeado de veleros en el puerto deportivo y de casas blancas en primer plano, con montañas detrás
El castillo de San Pedro, en Bodrum. Los caballeros de San Juan lo levantaron en parte con piedras del Mausoleo.

Por qué hay piezas de las dos maravillas en el Museo Británico

Porque las dos se excavaron en el siglo XIX con dinero o permiso británico, cuando estas costas eran otomanas. En 1846 el sultán regaló al embajador británico unas losas del friso del Mausoleo que estaban empotradas en los muros del castillo. Diez años después, Charles Newton excavó el solar, y sus hallazgos llegaron a Londres en 1857: estatuas colosales, leones, losas con la batalla entre griegos y amazonas y trozos del carro de la cima. Hoy se ven en la sala 21 del Museo Británico.

Del Templo de Artemisa, Wood envió a Londres los tambores de columna esculpidos y las basas con el nombre de Creso. El tambor más famoso está en la sala 22, la siguiente en la numeración, así que las dos maravillas de Turquía se visitan en Londres una detrás de otra.

Tambor de columna de mármol del Templo de Artemisa de Éfeso en el Museo Británico, esculpido con figuras de tamaño natural: un joven desnudo que mira hacia arriba y mujeres con túnicas
Uno de los tambores esculpidos del Templo de Artemisa, en el Museo Británico. Plinio atribuye una columna como esta a Escopas.

Lo que se quedó en Turquía tampoco es poco. La diosa de Éfeso está en el Museo de Éfeso, en Selçuk. Y en Bodrum, un equipo danés dirigido por Kristian Jeppesen excavó el solar del Mausoleo entre 1966 y 1977; lo que encontró se expone allí mismo desde 1982, como recoge la ficha del Ministerio de Cultura y Turismo.

Qué queda hoy, y cómo ver las dos maravillas desde Bodrum

Conviene llegar sabiendo lo que se va a ver, porque las dos decepcionan a quien espera un edificio. En el Templo de Artemisa hay una columna montada por los arqueólogos con tambores de varias columnas distintas, casi siempre con cigüeñas arriba, en un prado que se encharca en invierno. En Bodrum, el solar del Mausoleo está en pleno casco urbano, a un paseo del castillo: un foso rectangular, muros bajos y bloques ordenados.

Si se aloja en Bodrum, la cuenta es sencilla. El Mausoleo y el castillo los tiene al lado, para cualquier tarde libre. El templo de Éfeso le queda a dos horas y media, y la excursión a Éfeso desde Bodrum lo incluye como última parada del día, después de la ciudad antigua y de la Casa de la Virgen María. Salimos de madrugada para entrar en Éfeso antes que los grupos de crucero de Kuşadası, con guía oficial en español durante todo el trayecto, y el precio es desde 44 € por persona en grupos de 8 o más.

Como agencia con licencia compramos las entradas por adelantado: el acceso prioritario va incluido sin suplemento y cada entrada se paga a su tarifa oficial, sin recargo, como explicamos en la guía de precios de Éfeso. Si prefiere organizarse por su cuenta, en cómo llegar a Éfeso están los autobuses con sus transbordos, que desde Bodrum no son pocos.

Un consejo de orden. Vea primero el Mausoleo, aunque sea diez minutos, y deje el Artemisión para el día de Éfeso. Cuando llegue al prado de Selçuk ya sabrá cómo era una maravilla de esta costa y qué hicieron con ella los siglos, y la columna solitaria dejará de parecerle poca cosa.

Fuentes y lecturas

Escrito por el equipo de guías de Gezginol en Kuşadası. Si ve algo que ha cambiado sobre el terreno — un horario, un precio, una obra — díganoslo a info@excursiondeefeso.com y lo corregimos.

02 Dudas razonables

Preguntas rápidas

¿Cuántas maravillas del mundo antiguo hay en Turquía?

Dos. El Templo de Artemisa de Éfeso, junto a Selçuk, y el Mausoleo de Halicarnaso, en Bodrum. Ninguna sigue en pie: del templo queda una columna recompuesta y del Mausoleo, los cimientos y piezas sueltas.

¿Por qué el Templo de Artemisa es una maravilla del mundo?

Por su tamaño y su riqueza. Era uno de los templos griegos más grandes que se construyeron, todo de mármol, con 127 columnas según Plinio, varias de ellas esculpidas. Antípatro de Sidón, autor de la lista más antigua conservada, lo puso por encima de las demás maravillas.

¿Dónde está el Mausoleo de Halicarnaso?

En el centro de Bodrum, en la provincia turca de Muğla. Halicarnaso es el nombre antiguo de la ciudad. El solar, con su pequeño museo, está a un paseo del castillo de San Pedro.

¿Todavía existe el Mausoleo de Halicarnaso?

No como edificio. Un terremoto lo derribó en 1304 y los caballeros de San Juan usaron sus piedras para el castillo de Bodrum. Quedan el foso de los cimientos, tambores de columna y bloques, y las mejores esculturas están en el Museo Británico.

¿Qué le pasó al Templo de Artemisa?

Ardió en el 356 a. C. y se reconstruyó más grande. Ese segundo templo lo saquearon los godos en el 262 y, cuando se abandonó el culto, sus mármoles se reutilizaron en otros edificios. El solar quedó enterrado bajo el barro hasta 1869.

¿Se pueden ver las dos maravillas en un mismo viaje?

Sí, si se aloja en Bodrum. El Mausoleo lo tiene en la ciudad y el Templo de Artemisa está a unos 155 kilómetros, dos horas y media por carretera. Nuestra excursión a Éfeso desde Bodrum termina el día en el templo.

¿Me da tiempo a ver el Mausoleo el mismo día de la excursión a Éfeso?

Lo normal es que no. La excursión sale de madrugada y vuelve a Bodrum al atardecer, y el solar del Mausoleo tiene horario de museo, de día. Mejor dedicarle una mañana o una tarde libre de otro día: el solar se ve en menos de una hora.

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