El autobús para en Selçuk dos veces al día y casi nadie se entera. A la ida, todavía medio dormidos; a la vuelta, con la cabeza puesta en la ducha del hotel. Y sin embargo ahí, entre esas dos paradas, está la respuesta a una pregunta que se repite en el coche casi todos los días: «bueno, ¿y con las horas que quedan, qué hacemos?».
Selçuk no es una parada técnica de camino al yacimiento. Es un pueblo con vida propia, y quien lo cruza sin bajarse se pierde una parte tan real de la zona como las columnas.
Selçuk, en corto
- Dónde está
- A 3 km de Éfeso, 18 km de Kuşadası y 60 km del aeropuerto de İzmir
- Cómo llegar sin coche
- Dolmuş o taxi desde Kuşadası (25 minutos); tren de cercanías desde İzmir
- Tiempo que hace falta
- Media jornada, mejor sin prisa
- Mejor día para ir
- Sábado, por el mercado semanal
- Cita anual que casi nadie conoce
- Lucha de camellos, tercer domingo de enero, en Pamucak
Dónde está exactamente
La confusión es más habitual de lo que parece: hay quien mezcla Selçuk con Şirince, que está doce kilómetros monte arriba, o da por hecho que forma parte del propio recinto de Éfeso. No es así. Selçuk es un municipio de unos 40.000 habitantes, capital de distrito, a tres kilómetros de la puerta baja del yacimiento y dieciocho de Kuşadası por la carretera que bordea la llanura del río Caístro.
Hasta 1914 el pueblo se llamaba oficialmente Ayasuluk, deformación turca del griego Hagios Theologos, «San Juan el Teólogo». Ese nombre no desapareció: sigue en el castillo que corona el cerro y en el barrio que lo rodea, y es la palabra que usará cualquier taxista si le pide que le lleve «al castillo», en vez de a «Selçuk».
Quien llega desde el aeropuerto de İzmir tiene sesenta kilómetros por delante, poco más de una hora por autovía. Y quien prefiere el tren, la línea de cercanías İzmir-Selçuk-Denizli para justo en el centro del pueblo, a cinco minutos andando de la plaza; es la forma más barata de llegar y la que menos usan los turistas, que casi siempre vienen en autobús o en taxi.
Un paseo con orden, no una lista
La ficha completa del pueblo recoge qué ver punto por punto: castillo, basílica, mezquita, museo, acueducto. Lo que no suele contarse es en qué orden caminarlo sin ir y venir tres veces por la misma calle.
Se empieza en la plaza de la estación, se sube por la calle peatonal del bazar —cuero, alfombras, especias, la de siempre— y en menos de diez minutos se llega a la puerta del Museo Arqueológico. Desde ahí el cerro de Ayasuluk ya queda a la vista: primero la mezquita selyúcida de İsa Bey, después la Basílica de San Juan, y arriba del todo el castillo de Ayasuluk, gestionado como yacimiento arqueológico por el Ministerio de Cultura y Turismo turco. Bajando por el otro lado se cruza el acueducto bizantino, donde anidan las cigüeñas de primavera a finales de verano, y se vuelve a la plaza en un circuito cerrado de poco más de una hora, sin prisa y sin repetir tramo.
Lo que no está en ninguna lista de sitios que ver
Al mediodía, cuando los grupos ya han vuelto al autobús, el bazar se vacía de turistas y se llena de vecinos. Es la hora en que los guías de la zona —nosotros incluidos— comemos en las mesas bajas frente al mercado cubierto, no en los restaurantes con carta en cinco idiomas de la calle principal: un gözleme recién hecho en la plancha, un té negro servido en vaso de tulipa, y los hombres mayores del pueblo jugando al tavla en la mesa de al lado. No hay un nombre que dar aquí: basta con fijarse en dónde comen los taxistas y sentarse cerca.
Y si su visita cae en sábado, cambie el plan del día. El mercado semanal ocupa varias calles del centro con fruta, queso de cabra, aceitunas y especias a granel, y es la mejor ventana a la vida cotidiana de la zona, muy por delante de cualquier tienda de recuerdos junto al yacimiento.
La cita que casi ningún visitante conoce
Cada tercer domingo de enero, Selçuk celebra la Uluslararası Efes Selçuk Deve Güreşleri Festivali, la mayor lucha de camellos de Turquía, en la arena de Pamucak. Llegan más de un centenar de camellos ataviados con arneses de colores y campanas, y el pueblo se llena como en ningún otro día del año, muy lejos de la temporada turística habitual. No es un espectáculo pensado para el visitante extranjero —de hecho casi ningún tour lo incluye— y precisamente por eso es de lo más auténtico que puede verse en la región en pleno invierno.
El propio ayuntamiento de Selçuk lo describe como el «Kırkpınar de la lucha de camellos», en referencia al torneo de lucha grecorromana más antiguo de Turquía. Si su viaje cae en enero, merece la pena reorganizar el itinerario para no perdérselo: el resto del año la arena de Pamucak vuelve a ser un descampado junto a la playa.
Dormir aquí en vez de en la costa
Quien tiene más de un día suele plantearse dónde alojarse, y la respuesta corta es que Selçuk gana a Kuşadası si lo que busca es entrar al yacimiento nada más abrir. Lo explicamos con más detalle en la guía de cómo llegar a Éfeso y en la de quienes desembarcan por el puerto de Kuşadası: para el que se aloja en el pueblo, el trayecto hasta la puerta del yacimiento son cinco minutos, no los veinticinco que separan el muelle.
Nuestra excursión de jornada completa ya reserva tiempo para el pueblo al final del recorrido, y si su plan es más flexible, el itinerario a medida permite encajar el mercado del sábado o, en enero, el desvío hasta Pamucak. Para quien tiene un segundo día libre, Şirince y Kuşadası completan bien la zona, cada uno con un ritmo muy distinto al del pueblo.
El consejo, en una frase: no trate Selçuk como el aparcamiento de Éfeso. Baje del coche, camine el circuito de la plaza al castillo, y si es sábado, no se vaya sin cruzar el mercado.
Fuentes y lecturas
- Ayasuluk - St. Jean Örenyeri — Muze.gov.tr
- 43. Uluslararası Efes Selçuk Deve Güreşleri Festivali — T.C. Selçuk Belediyesi
Escrito por el equipo de guías de Gezginol en Kuşadası. Si ve algo que ha cambiado sobre el terreno — un horario, un precio, una obra — díganoslo a info@excursiondeefeso.com y lo corregimos.

